#3: Mímate

Durante el tratamiento, tu piel sufre los denominados “efectos secundarios cutáneos” que pueden ser diferentes en cada persona. La mayor parte de ellos es reversible cuando pasa el tratamiento y el cuidado de la piel es imprescindible para minimizar estos daños y mejorar tu calidad de vida. Para ello:

  • Utiliza productos limpiadores sin jabón que respetan el pH ácido de la piel.
  • Aplícate factor de protección solar todo el año (anti-UVA alto a muy alto/ anti-UVB: FPS 50).
  • Utiliza guantes para realizar tareas manuales.
  • Mejor duchas cortas y a temperatura adecuada. Secar la piel sin frotar.

Fuente: La Roche-Posay

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